Todo el café al tostador, sobre la política de desarrollo de los territorios cafetaleros.

miércoles 24 de julio


Parte uno: sobre los qué.

 

Dr. Gerardo Hernández Martínez

Con motivo del vigésimo aniversario de la revista El Mundo del Café, les enviamos muchas felicidades a todo el equipo que hace posible la publicación de la misma, porque todos los esfuerzos de trabajo constante, que abonen al desarrollo de nuestro sector cafetalero, deben ser apoyados y acompañados. ¡Muchos años más de éxito!

¿Si no es ahora, cuándo?

Es tiempo de cambio, así se percibe la fragancia, el aroma, los sabores y el postgusto de estas épocas. Las presiones y chantajes de nuestro principal socio comercial, Estados Unidos y su gobierno que desincentiva e incluso amenaza el comercio libre y global; nuestro nuevo gobierno presidencial y su 4T, una nueva y fuerte recesión de precios, justo a casi tres décadas de tratar al café como commodity y la oportunidad de un mercado interno claramente en crecimiento.

Todos estos elementos sumados y combinados ponen presiones hacia un cambio de rumbo para aprovechar las oportunidades que se encuentran a la mano; sin embargo, parte de la naturaleza humana es perseverar sobre las viejas formas y adaptarlas a las nuevas circunstancias, lo que deriva en lo que comúnmente llamamos “más de lo mismo”.

Este es el peligro que debemos sortear y atrevernos a ser innovadores, ya que si lo hacemos podemos aprovechar, cuidar e incrementar nuestra riqueza cafetalera, actualmente mermada y manejada de manera mezquina. Pasar de 6 a 2.5 millones de sacos, incremento de la violencia y de la pobreza en el medio rural, disminución de las exportaciones, incremento del mercado negro de importaciones y en términos generales, bajar del quinto al onceavo productor mundial, son resultados de las formas en cómo nos manejamos como país y como sector.

La responsabilidad o, como se maneja mucho en México, desde una filosofía judeo-cristiana, la culpa es de todos: productores, organizaciones, industria y gobiernos. Por tanto, las respuestas y acciones a nuestro desarrollo pertenecen a todos de manera integral, como quizá diría Denisse Dresser, “El Café de uno”, aludiendo a la responsabilidad individual y colectiva sobre el estado de las cosas.

Los qué para en otro momento hablar de los cómo.

Una cita de Carl Sagan, mencionaba: “lo verdaderamente importante es el método” y refería al procedimiento científico y su maravillosa capacidad de sistematizar el conocimiento. En nuestro país, la academia y la ciencia por así llamarla, no han dado suficientes soluciones prácticas a los retos, incluso ha sido desdeñada por personas que con logros empíricos y válidos han logrado tener “éxito”; sin embargo, la ciencia aplicada es una poderosa herramienta que se debe incorporar al desarrollo en todos los niveles de la población.

Después de varios foros realizados por CONABIO, ECOSUR, CHAPINGO e INECOL, se pueden identificar y definir las características que marcan los rasgos de lo que podemos llamar El Modelo de Café Mexicano. Es importante definirlos para poder identificar las fortalezas, debilidades, amenazas y oportunidades que deben ser empleadas para construir las acciones de desarrollo y no dar palos de ciego, sin una identidad propia a nuestras características de nación:

1. Sistema minifundista bajo sombra. Este es uno de los más grandes retos y oportunidades de nuestra cafeticultura. Si bien el minifundismo (93 por ciento de las fincas son menores de dos hectáreas), son denominadas como un problema por inviabilidad en términos de rentabilidad y por la enorme población a coordinar. El tener unidades pequeñas de producción familiar potencialmente pueden ser más eficaces para realizar los trabajos productivos y con mayor calidad. Aquí el reto es para las organizaciones de productores y los modelos de economía social, donde debemos pasar de agrupaciones que operan bajo el modelo clientelar-electoral, distribuidor de apoyos impertinentes y rasurados, a organismos que faciliten los procesos de compras consolidadas, la capacitación e incorporación tecnológica para la producción sustentable y microindustria, procesos administrativos, financieros, fiscales y comercialización. Bajo estos parámetros se debería valorar y apoyar a una organización y no por la cantidad de acarreados a eventos públicos o toma de instalaciones gubernamentales.

2. Altamente diversificado con alto potencial de conservación ecológica (servicios ambientales, de recursos naturales y gastronómicos).

Nuestro país es inmensamente rico en recursos naturales y en su conservación y desarrollo, se encuentra la generación de una alta cantidad de productos llamados “bienes de consumo”, que no entran a las cuentas económicas ya que están incorporados a lo que se denomina “economía campesina”. Este tipo de renta ha sido suprimida por las políticas públicas, tratando de buscar (evidentemente no lo han logrado) la alta productividad depredadora de los ecosistemas y que peor aún, deprime el mercado (es como hacerse hará-kiri económico). Ejemplos claros son Brasil, Vietnam y Colombia que han degradado su riqueza natural y de sustento a las familias rurales por medio del uso de sistemas de monocultivos de alta producción en lugar de los sistemas diversificados de naturaleza tropical.

3. Resiliente climática y ecológica y económicamente. El abandono de una política pública centralizada y eficaz como lo fue el INMECAFE, trajo la ineficiencia productiva afortunadamente. Es decir, al no haber una política eficaz que impulse la alta productividad y que deprede el ecosistema, el sector productivo mediante sus saberes y conocimiento de sus siembras, ¡¡¡ha generado un cultivo que hoy en día significa una de las mayores masas forestales del país!!! Este diseño campesino desde un punto de vista científico es altamente resiliente, es decir, soberanamente efectivo para ser autónomo porque se autofertiliza, autocontrola plagas, retiene suelo, humedad, regula la producción, minimiza el estrés de las plantas y da bienes de consumo a la familia rural. Este sistema es mediante el cual la cafeticultura ha resistido 30 años de embates económicos y toda clase de males que se quieran citar. El sistema diversificado forestal es un gran riqueza y aportación de nuestro sector productivo-minifundista-campesino-familiar, que debemos valorar y desarrollar de manera adecuada.

4. Alto potencial productivo y de calidad. Si bien en el párrafo anterior se mencionó la falta de producción en México como un hecho afortunado, refiriéndose al uso de sistemas de obtención depredadores de los ecosistemas y autodepredadores del ser humano; México como nación cafetalera tiene un alto potencial productivo que debe ser estimulado de la manera más adecuada al erradicar los vicios de la inmediatez y los sistemas clientelares. Como ejemplo tenemos el programa de renovación de las plantaciones, ya que desde 1995 con Alianza para el Campo, se identificó que las plantaciones estaban viejas. Este programa ha sido de los más apoyados de manera continua por todas las administraciones desde esa fecha hasta la actualidad. Sin embargo, las plantaciones siguen en su mayoría viejas, con mezcla de variedades sin ton ni son, dispersadas sin orientación ni vocación regional y en muchos casos, dispersan enfermedades al campo, principalmente nemátodos que se ha convertido en una plaga silenciosa. La renovación es sólo un factor a mencionar, sin embargo, es posible el desarrollo de plantaciones diversificadas que tengan buenos niveles de producción. Mediante procesos agroecológicos que consideran el adecuado uso de los árboles, coberturas, análisis y manejo de suelos y la nutrición, la diversificación productiva, el uso de compostas, la adecuada poda de las plantaciones y el manejo integrado de plagas y enfermedades, es posible el diseño de plantaciones de producción, alimentación y conservación que, además, sean generadores de café de alta calidad. Las reglas de operación de los programas gubernamentales deben cambiar, porque para este rubro, la inversión pública es indispensable.

5. Excelente posición geoestratégica. Los grandes inversionistas en México invierten en este país por nuestra altísima riqueza natural, disponibilidad de mano de obra, puertos mercantiles infraestructura carretera, cercanía a uno de los más grandes mercados como lo es Estados Unidos. Europa y Asia vía marítima, así como a Centro y Sudamérica. Quizá en la empresa nacional deberíamos valorar y aprovechar estas condiciones también.

6. Altísimo potencial de conservación de culturas originales ancestrales. Tanto las especies de plantas, animales, insectos, etc., como las diferentes culturas, son resultado de millones o cientos de miles de años de evolución y, por tanto, son las cosas más valiosas sobre este planeta. México y sus regiones cafetaleras son especialmente ricas en ambos aspectos. Paradójicamente ambos aspectos se encuentran en varios casos en procesos de agotamiento y extinción. Asimismo, aunque nuestra ignorancia no lo pueda ver, ambos aspectos son indispensables para la sobrevivencia del ser humano. Nuestras culturas originarias deben ser valoradas, apoyadas y estimuladas y el café que cultivan puede ser un vehículo para tal propósito, si cambiamos nuestra orientación.

7. Alto potencial paisajístico y turístico. Finalmente, una actividad que se ha dejado relativamente de lado es la actividad turística. Esta acción económica es de tipo horizontal, es decir, incorpora los paisajes arbolados de montaña, con las culturas originarias, su folclor, cultura cafetalera, producción de bienes locales y su enlace con los prestadores de servicios. Si esta actividad se plantea con parámetros de sustentabilidad e incorpora el paradigma de ofertar café de buena calidad a nivel país, puede ser un detonador de desarrollo de nuestra cafeticultura.

Cuando se habla de café en México, no sólo nos referimos a un producto, al mismo tiempo hablamos de 15 estados y 49 regiones de nuestro país, sus culturas, ecosistemas y una sorprendente riqueza de aromas y sabores. Que el café se valore por su cultura es un reto por delante si lo queremos ver desde un punto de vista meramente mercantil; aun así, el pastel es lo suficientemente grande para todos, pero no es las condiciones actuales. Hay que trabajar para desarrollarlo.

 

 



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