Rastreo del Café Orgánico Hasta sus Raíces

miércoles 26 de abril


Han pasado más de 85 años desde que la primera finca de café en el mundo tomó la decisión consciente de cambiar sus prácticas agrícolas por cultivos orgánicos.

Inspirados por la primera agencia de certificación del mundo para productos biodinámicos, Demeter-Bund de Alemania, la finca de México de nombre Irlanda ha sido líder en café orgánico desde hace 85 años.

La historia del café orgánico no se compara con ninguna de certificación; no obstante, poco se conoce sobre la evolución de los granos orgánicos y no existe un sitio en Internet que arroje luz sobre este hecho desconcertante.

A pesar de los múltiples desafíos del cambio climático y de la baja en los precios-año, al café orgánico le ha ido bien y sigue creciendo.

 

Texto y Fotos: Maja Wallengren

 

Una búsqueda al azar en Google sobre café orgánico aparece con cerca de 31 millones de visitas, muy por encima de cualquier otro tipo de café certificado del mercado. Hay buenas razones, 85 años de buenas razones para ser exactos, que deben darle crédito a dos países por sus contribuciones pioneras al movimiento de propagación de café orgánico: Alemania, que fue el primer país con  el apoyo de los consumidores para adoptarlo; y México, que gracias a la finca cafetalera Irlanda, convirtió a este país indiscutiblemente en el mayor productor mundial de café orgánico certificado por más de 35 años.

Pero hasta la fecha, ha habido poca información  a disposición de los consumidores u otras partes interesadas sobre la evolución del café orgánico. A pesar de los millones de enlaces que mencionan al café orgánico como concepto, no aparece ni una sola página de búsquedas en Internet que narre el orden de los eventos.

 

 

En 1927  un grupo de agricultores alemanes después de cuatro años de cabildeo y trabajo, logró que la asociación alemana Demeter-Bund se pusiera en marcha para promover bienes certificados de productos de agricultura cultivados con el uso de prácticas biodinámicas, es decir, sin utilizar ningún producto químico. Para 1928, la marca Demeter se registró en Berlín y ese mismo año el agricultor inmigrante alemán Rodolfo Peters, se hizo cargo de la finca de café Irlanda, en un estado al sur de México, Chiapas.

"Mi padre siempre tuvo una idea muy clara de cómo quería contribuir y ser parte del movimiento orgánico, por lo que desde el momento en que se hizo cargo de la Finca Irlanda comenzó con la implementación de prácticas biodinámicas", comentó Walter Peters, hijo del fallecido Rodolfo Peters.

"Eso fue en 1928 y podemos decir que la Finca Irlanda comenzó a producir café orgánico desde 1930," Walter Peters declaró a Tea & Coffee Trade Journal  durante una visita a la finca, que tiene el reconocimiento internacional de ser la primera en el mundo en exportar café orgánico certificado. Por lo tanto, aquí en las exuberantes selvas tropicales del sur de México, se inició lo que es una parte de la historia extraordinaria del café.

Daniele Giavannucci, reconocida experta internacional y autora de numerosos informes y estudios de café orgánico y de otros aromáticos certificados, declaró que la fuerza medular del café orgánico se encuentra en sus prácticas profundamente establecidas y en su condición jurídica.

"El café orgánico es muy diferente del resto. Si bien las normas recientes todavía tienen que demostrar que pueden aportar los mismos beneficios, creo que proporcionan algo de lo que prometen, al menos de alguna forma, el café orgánico no es sencillo en términos de cumplimiento y de requisitos, es un estándar muy serio en comparación con otros programas de certificación".

 

 

No se puede negar que el cultivo del café orgánico no es sencillo. Para obtener la certificación de Demeter, el agricultor debe demostrar que no ha aplicado fertilizantes, pesticidas, herbicidas, fungicidas y fumigantes tres años antes de la certificación, según la información oficial de Demeter.

Sólo el uso de "fertilizante orgánico producido de forma natural" está autorizado y las plagas en los cultivos  igualmente deben ser controladas sin químicos. Así mismo, las fincas son visitadas y evaluadas anualmente con una rígida serie de análisis de suelos para comprobar que no haya rastros de químicos no autorizados.

 

"El cultivo orgánico fue la primera certificación que puso estrictos estándares sobre las prácticas de agronomía, y su crecimiento ha ayudado al mercado abierto y ha permitido que crezcan otras certificaciones, sobre todo las que también se ocupan de prácticas de agronomía", aseveró Sara Morrocchi, directora del suministro global  de tostadores con sede en Portland, Sustainable Harvest.

 

Orígenes Orgánicos en La Finca Irlanda

Como las exportaciones certificadas surgieron en volúmenes crecientes en la Finca Irlanda, los productores vecinos se percataron y a principios de 1980 un creciente número de cooperativas en Chiapas también realizó certificaciones orgánicas.

"Debido al ejemplo de la Finca Irlanda todo comenzó a crecer y a expandirse,  los agricultores de las cooperativas locales visitaron regularmente la finca para aprender cómo funcionaba", aseveró Homero Blas, presidente de la Sociedad de Producción Orgánica Mexicana, Somexpro." Era un mundo completamente nuevo en café pero, de ahí en adelante, rápidamente, México fue visto como un exportador dominante de café certificado orgánico en el mundo", puntualizó Blas.

 

México permaneció como el productor más grande  de café orgánico hasta alrededor del 2000, lo que representó un 60 por ciento de la producción total mundial de granos libres químicos en ese momento. Entre 2002 y 2004, como Perú expandió su producción gracias a proyectos de renovación financiados por Estados Unidos, cambiando de cultivos de cacao ilícito a cultivos de café, México perdió la delantera pero ha permanecido entre los tres mayores exportadores mundiales de café orgánico. Honduras se  convirtió en el mayor exportador mundial de  granos certificados, de acuerdo con cifras oficiales del Instituto de Café Hondureño y con otras fuentes de la industria.

 

La visión que Rodolfo Peters tenía para los cultivos cafetaleros estaba décadas por delante en comparación con cualquier otro, y la finca Irlanda sigue disfrutando de alabanza y reconocimiento de los conocedores mundiales, aunque se necesitaran  40 años antes de poner el sello de certificación.

"A finales de los años cuarenta, recibimos la primera visita oficial de Demeter para comenzar a trabajar en la certificación oficial, y aunque estábamos haciendo todo bien con respecto a las prácticas biodinámicas, nos dimos cuenta de que teníamos que mejorar mucho para que la granja fuera económicamente sustentable," expresó Peters.

 

En particular, a los agrónomos de Demeter les preocupó que los rendimientos promedio eran demasiado bajos ya que el fertilizante orgánico fue producido en gran medida por la pulpa del café después de ser procesada y le faltaban sustancias que enriquecerían el fertilizante, como estiércol de vaca y pollo, así como una larga lista de ingredientes como melaza de azúcar y piedra caliza.

"En un buen año podemos cultivar entre 20 a 25 quinales (bolsas de 46 kilogramos) por hectárea gracias al fertilizante orgánico enriquecido, y eso nos permite tener rendimientos competitivos", indicó Peters, y agregó: "Exportamos nuestro primer embarque de café orgánico certificado en 1967 a un cliente en Alemania". A pesar de que en años recientes Peters le confió la administración diaria de la finca a su hijo Bernd, Walter Peters de 82 años sigue rondando por la granja diariamente.

 

 

Pasear por la finca Irlanda no es una típica experiencia de café, pero si realizas un safari, te verás rodeado de la densa selva donde el café parece ser la planta ornamental de elección y existe una riqueza de animales desde aves sonoras hasta el  jaguar sagrado que todavía se encuentra viviendo en plena armonía con el hábitat natural.

 

Numerosos estudios realizados por diferentes universidades y biólogos, han encontrado variedades impresionantes tanto de animales como de planas en la Finca Irlanda. De un total de 320 hectáreas de tierra sólo 270 tienen cultivos de café, y las 50 restantes se han mantenido como selvas tropicales de 30 a 40 metros de altura. Investigadores de la Universidad de Michigan encontraron más de 80 especies de hormigas en un área de la finca, y otro grupo detectó 87 especies de arañas, más de 59 especies de árboles tropicales y 63 mariposas sólo en una parcela en particular, de acuerdo con las revistas científicas de la finca. De las más de 8.000 especies de plantas que existen en el estado de Chiapas, más de 500 se encuentran dentro de las tierras de la finca Irlanda, incluyendo al menos 200 diferentes especies de aves tropicales sin incluir a los cientos de aves migratorias que anidan y acampan en las tierras durante el invierno de Estados Unidos y de Canadá.

 

Del pasado al presente

Los tempranos inicios del movimiento orgánico se remontan a 1840 cuando el químico alemán Justus Von Liebig cuando estableció el concepto de química orgánica, se dio cuenta de que la nutrición de la planta mineral podría ser totalmente sustituida por materia orgánica. Pero fue hasta inicios de 1900 cuando comenzó el movimiento orgánico  como respuesta al  uso creciente de fertilizantes y pesticidas producidos químicamente a base de nitrógeno  que adoptaron  los partidarios  de la agricultura industrial.

 

En 1924, preocupados por las intensas prácticas agrícolas  que comenzaban a  adoptarse en el mundo industrializado, un grupo de agricultores alemanes se acercó al filósofo austriaco Rudolf Sceiner para que los orientara sobre cómo establecer Demeter Bund en 1927. Steiner había participado activamente en el debate público que promovía prácticas respetuosas con el medio ambiente con un enfoque más sustentable a la agricultura, que aumentó la fertilidad del suelo sin el uso de químicos. Esta línea de pensamiento representa las primeras prácticas de agricultura orgánica.

 

En 1972, cuando Demeter Bund, junto con un puñado de organizaciones mundiales que promueven la agricultura biodinámica, formó la Federación Internacional de Movimientos de Agricultura Orgánica (IFOAM), la Finca Irlanda ya había estado cultivando café de acuerdo con estos principios durante más de 40 años. Irlanda ya había exportado café orgánico certificado a clientes en Europa, Japón y Estados Unidos durante 30 años, antes de que se fundara El Comercio Justo de Estados Unidos en 1998, y 20 años antes de que existiera la fundación Max Havelaar para el comercio justo de los Países Bajos.

 

El movimiento de comercio justo de café en Estados Unidos, rápidamente se adhirió como segundo sello de  certificación a los productores que ya cultivaban el órgano. Esto, aseguran expertos como Giavannucci, fue un movimiento que benefició al café orgánico por un tiempo. En Sustainable Harvest, por ejemplo, mitad del café orgánico que venden hoy en día también es de comercio justo. (Todas las cifras que se señalan como orgánico certificado se refieren al café orgánico sin importar la agencia certificadora, es decir, incluyendo Deméter, USDA, IFOAM y otras.)

 

 "Ambas marcas surgieron en campos separados con objetivos muy diferentes.  Coincidieron y se encontraron, se complementaron bien  y han estado asociadas muy de cerca desde entonces en muchos lugares. La relación es muy importante, ya que aportan un enfoque equilibrado del medio ambiente a los aspectos socio-económicos al producto global”, aseveró Giavannucci.

"En Sustainable Harvest, más del 70 por ciento del café que importamos es certificado orgánico, con más de la mitad de eso también se certifica el comercio justo. Descubrimos que un creciente número de clientes tostadores que anteriormente no habían comprado ningún sistema de certificación, presentan un gran interés en los cafés orgánicos.’ Informó Morrocchi de Sustainable Harvest’s, y agregó que la demanda sigue creciendo "y la mayor parte procede de los tostadores de especialidad de gama alta en Estados Unidos." El crecimiento en el café orgánico no es nada nuevo, pero a los funcionarios de la industria les  impresiona  el éxito que ha tenido, sobre todo considerando el incremento económico de cualquier producto valuado como lujoso en los  últimos cinco años de crisis financiera internacional y de recesión en Estados Unidos.

"El crecimiento real del café orgánico (en 2009 en los EE.UU. y Canadá) fue del 4 por ciento. Esto disminuye la tasa de crecimiento promedio anual de 1O años hasta el 26 por ciento y el promedio de crecimiento de 5 años al 21 por ciento", según el informe, añadiendo cuentas del mercado de América del Norte para el 40 por ciento de las importaciones de café orgánico, mientras que los países europeos compran el 48 por ciento del mercado, y el 6 por ciento se destina a los mercados asiáticos, principalmente Japón. "En 2009, ocho países exportadores representaron más del 85 por ciento de la oferta total", notificó el informe del 2010 de Giovannucci, que enumeraba a los ocho principales productores orgánicos como Honduras, Perú, México, Indonesia, Etiopía, Guatemala, Colombia y Nicaragua.

 "Con cerca de 120 mil hectáreas ahora certificadas, casi el 11 por ciento de las exportaciones de café de Perú son orgánicas. Las exportaciones orgánicas peruanas se redujeron un 24 por ciento desde 2008 a 405 mil sacos", notificó el informe.

En 2024, se cumplirán 100 años de que se inició el movimiento orgánico que liberó  de químicos a los granos en la industria del café en Alemania. Pero han quedado muy atrás los días donde este segmento de mercado proporcionaba una de las fuentes más seguras y estables de los precios en un mercado volátil.

Desde el   crecimiento demográfico que afectó el tamaño promedio de tierras por cultivo, a 15 años de precios bajos como resultado de abandono generalizado de buena agricultura, siguen surgiendo nuevos retos, más recientemente, cuando América Central y México se vieron afectados por la mayor roya de la hoja en la historia de la enfermedad. Pero para Bernard Peters, la tercera generación de agricultores de café orgánico, la suma del cambio climático a la creciente lista de desafíos que debe enfrentar a diario, no es más que otro bache en el camino.

 "Los últimos años han sido muy difíciles debido a la agresividad del brote de roya, pero míranos, seguimos con vida, seguimos con buen ánimo y seguimos produciendo café", declaró Peters. "Con roya o con precios bajos, es difícil argumentar contra tal buen espíritu café. El café orgánico está aquí para quedarse.”

 

Maja Wallengren ha escrito sobre café más de 20 años de más de 40 países productores de café del el sudeste de Asia, África oriental y occidental y en toda América Latina. Ella puede ser contactada en: mwallengren@outlook.com

 

 



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