Museo del Café de Córdoba, referente obligado de la región

miércoles 16 de agosto


Un predio exclusivo para la actividad que ha dado fama a este municipio y una forma de fácil acercamiento a la experiencia del aromático veracruzano de especialidad.

 

Oscar Alfredo Galeana, enviado.

 

CÓRDOBA, VER.- Esta ciudad fue fundada en 1618 y 260 años después, su producción de caña, tabaco y piña, cambió radicalmente a un grano aromático que marcaría su destino en los años por venir. Los registros indican que en 1878 la primera plantación cafetalera en la entidad estuvo en la Hacienda de Guadalupe en la cercana Amatlán de los Reyes, a escasos cinco kilómetros de Córdoba. Y esa historia centenaria se cuenta en el Museo del Café de Córdoba, espacio de atracción turística y enseñanza sobre el proceso de producción de esta bebida milenaria.

 

El Museo del Café se ubica en el corazón de la ciudad, al interior del edificio que alberga a la Coordinación de Turismo y al Centro Cultural Córdoba, sobre la Avenida 3, justo frente al parque 21 de Mayo. El inmueble fue inaugurado el 18 de marzo de 2016 por las autoridades municipales encabezadas por el alcalde Tomás Ríos Bernal. De acuerdo a sus administradores, el objetivo de este lugar es fomentar el arraigo del café, principal producto de la ciudad, así como divulgar y preservar toda la historia cordobesa en base al aromático local.

 

Desde su apertura hace poco más de 14 meses, se calculan más de 15 mil visitantes –en su gran mayoría, del extranjero– que han apreciado la historia, procesamiento y degustación de más de 30 bebidas a base del grano. También cuenta con un área para niños con actividades lúdicas en las que pueden conocer el café, así como cafetería y tienda para souvenirs. Aunque pareciera un espacio relativamente no muy grande, todo al interior está perfectamente planeado para que el recorrido sea divertido y aleccionador sobre diversos tópicos de la industria cafetalera nacional.

El ingreso es por una sencilla puerta de madera y ventanales circulares. Al cruzar el umbral el mural “Identidad Cafetalera”, creación del artista cordobés Erick Manuel Mendoza, recibe a los visitantes a una amplia estancia; a un costado se simula una bodega con cientos de costales rellenos del grano y al traspasar el claro, un amplio patio central de 250 metros cuadrados ofrece un jardín con una finca muestra en la que se muestran 33 cafetales con 11 varietales distintos incluidos las que se siembran en suelo cordobés, además de un vainillo y tres platanares, realizados en coordinación con el área de Fomento Agropecuario INIFAP y especialistas de la universidad de Chapingo. Cada planta cuenta con su ficha descriptiva para su fácil identificación. Los plantíos reflejan la vasta variedad que tiene la sierra de Córdoba, que cuenta con tres mil hectáreas cultivables de aromático y de éstas unas dos mil hectáreas han sido renovadas.

Junto a las plantaciones, en el centro del patio, está la “Choza de Proceso”, espacio acondicionado para mostrar cómo se procesaba el café antes de su industrialización, en la que se ubica una cama africana para secar el grano de manera inocua e impoluta, es decir, que no tenga nada de contaminación; hay módulos con pantallas touch screen que auxilian al visitante a entender los diversos procesos por los que pasa el grano desde su cosecha hasta la preparación en taza.

A continuación, el recorrido continúa en una sala donde se exhiben diversas maquinas antiguas para despulpado, tueste y clasificación de los granos; se disponen de manera que el visitante advierta la evolución tanto de las herramientas como del proceso en sus etapas tempranas en la época Virreynal hasta la llegada de la revolución industrial a nuestro país.

De ahí se pasa a la Sala Multisensorial, donde se puede conocer en pantallas interactivas las zonas cafetaleras del mundo con énfasis en la “franja del café”, área geográfica similar a la del vino en la que se concentran las mejores propiedades para la siembra y producción del aromático, aderezados por diversos envases del café a lo largo de los años, junto con artesanía regional. También se aprecian diversas fotografías sobre las fincas cordobesas a lo largo de los años, en la que sobresale Eufrosina Sarmiento “La negra Moya”, conocida en la ciudad por ser líder de las desmanchadoras de café, un agrupación de al menos 200 mujeres que se dedicaban a escoger el café cuando existía el Inmecafe.

En la siguiente estancia, hay una pequeña barra en la que los visitantes son atendidos por el equipo de baristas del museo, quienes les preparan diversas bebidas hechas a base del aromático, lo mismo un espresso o alguno de los siete método de extracción disponible (prensa francesa, Aero Press, V60, Chemex, Sifón Japonés, Kleber) y/o un cóctel en que el licor se mezcla con café. Mientras esperan sus bebidas, la gente recibe información de los baristas quienes les contagian de su pasión, entusiasmo y datos interesantes sobre este grano, así como resuelven todas las dudas. Todo el café que se sirve en el museo es de Córdoba y se puede adquirir en la tienda de souvenirs.

Así, en un recorrido guiado que en promedio dura cerca de dos horas, el visitante hace un viaje del pasado a la actualidad de la cafeticultura de Córdoba, con aromas y sabores únicos de la región. El Museo del Café, es una oferta no sólo para el turista, sino para quien ama esta bebida milenaria y que aprecia el esfuerzo del productor cordobés por ofrecer la mejor taza a su mesa.

 



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