México incrementa su consumo de café hacia el mercado local

martes 06 de septiembre


A finales del milenio, durante 1999-2000, el cultivo de café en México ocupaba el cuarto lugar como productor en el mundo. Después vino la crisis y los costos internacionales bajaron a precios nunca antes vistos; asimismo cayó su producción y desde entonces los cafetaleros mexicanos han enfrentado problemas para volver a poner en marcha la maquinaria. Y mientras mayores retos se avecinan y la incertidumbre prevalece para el alcance internacional del café mexicano, la cultura local de esta bebida ha florecido desde la década pasada y hoy día los caficultores han incrementado en un porcentaje cada vez mayor el consumo en casa.

Maja Wallengren

México ha sido un popular destino vacacional durante la mayor parte del siglo pasado y desde 1930, cuando Hollywood apenas florecía, sus estrellas comenzaron a acudir a las playas de Acapulco. Y mientas los turistas han estado explorando la fascinante historia de los grandes imperios Mayas y Aztecas, las espectaculares playas mexicanas, la colorida arquitectura colonial y la exótica cocina, su única queja ha sido siempre por la falta de buen café.

“A pesar de que México es un país productor de café, la mayor parte de su mejor garno se exporta, y cuando fui por primera vez a la ciudad de México en 1990 no fue fácil encontrar una buena taza de café”, dijo David Lida, un autor estadounidense que ha escrito varios libros sobre la cultura mexicana.

“En algunos hogares, cuando llegan los invitados se sigue considerando ‘sofisticado’ llevar una jarra de Nescafé a la mesa. Muchos mexicanos prefieren renunciar al café por completo, después de convencerse de que las cosas van mejor con Coca-Cola. Pero repentinamente, a finales de 1990 y principios del 2000, las cafeterías empezaron a surgir una tras otra, multiplicándose como virus. ¿Quién hubiera pensado alguna vez que la gente en la ciudad de México desarrollaría una enorme urgencia por la cafeína?” dijo Lida.

México no sólo tiene una capital multicultural de unos 20 millones de habitantes adoptando el consumo de café; desde los centros urbanos hasta las provincias y pequeñas ciudades, las tiendas de café hoy día se encuentran por todas partes.

En la tienda departamental Liverpool, situada en la exclusiva zona de Polanco en la ciudad de México –convertida en un nuevo círculo de restaurantes gourmet– ahora cuenta con más de 73 diferentes marcas de café, incluyendo no sólo las mejores marcas de los productores top en México, sino también algunos granos únicos como Malawi Mapanga Estate, Gayo Mountain Coffee desde Sumatra, la isla de Indonesia, y Monsooned Coffee de India; no es descabellado pensar que tan sólo años atrás, tal selección era simplemente inexistente.

“Desde que abrimos la sección gourmet en el 2013, ha sido un éxito, la gente está realmente entusiasmada con todas las opciones disponibles en las cafeterías”, dijo Alejandra Méndez, barista en la cafetería establecida en la zona de restaurantes de Polanco.

Cuando las primeras tiendas de café empezaron a surgir en la ciudad de México a finales de 1990, una serie de locales junto con La Selva Cooperative comenzaron a crear rápidamente lo que parecía una nueva tendencia.

En un intento de aprovechar la popularidad emergente del consumo de café y al mismo tiempo, mejorar los beneficios de su valor añadido y no sólo depender de los precios volátiles en el mercado de exportación, estos productores abrieron franquicias Café La Selva y tiendas de café, por medio de inversionistas enfocados a una nueva generación de amantes del aromático mexicano.

“El mercado local en México continua creciendo; la gente está realmente involucrándose en el concepto de las barras de especialidad y la calidad sigue mejorando”,  dijo Alejandro García-Palacios, que desde principios del 2001 abrió su propio negocio en la conocida zona de la colonia Roma de esta capital.

García-Palacios, dueño de la cafetería La Fortuna, ubicada en  el estado de Chiapas, al sur de México, siendo la entidad de mayor producción, dijo también que su sostenibilidad económica como agricultor ha mejorado a través de la presencia de un punto de venta a su cargo, en el que puede aumentar sus ingresos por medio de la distribución de café tostado y molido, además de las ventas por taza.

“El mercado local realmente se está acelerando y estamos viendo muchos más negocios y competencia, incluso para las cafetería de mayor calidad, que resulta una gran ayuda para nosotros como productores, porque los compradores locales pagan mejor que el mercado de exportación”, dijo Tomas Edelmann, propietario de la finca de cinco generaciones Hamburgo, situado en la parte Occidental de Chiapas, en la Sierra Madre, conocida como Soconusco.

Las estadísticas sobre el consumo de café son difíciles de conseguir; tanto la de los países productores como la de los importadores, pero entre la manufactura nacional y el volumen de las exportaciones, las asociaciones locales e internacionales y grupos de marketing a través de los años, han sido capaces de llegar a buenas estimaciones. Y estos indicadores incluyen la llegada de la sede de Starbucks Coffee Co. en Seattle, que a partir de la apertura de su primera tienda en la ciudad de México y a un poco más de una década, se ha expandido a más de 400 cafeterías en todo el país.

A mediados de la década de 1990, el consumo de café en México estaba estimada en alrededor de 1.3 millones de sacos de 60 kilos, y en el año 2005 esa cifra se había incrementado a cerca de 2  millones de sacos, según cifras de la Organización Internacional del Café (OIC) y la Asociación Mexicana de la Cadena Productiva del Café (AMECAFE). Y de acuerdo con Euromonitor International, para 2010 el consumo había llegado a 2.7 millones de sacos de café.

Mientras que el porcentaje de café tostado y molido ha incrementado, lo que representa en la actualidad el 31 por ciento del mercado mexicano, el instantáneo y marcas solubles todavía constituyen el saldo de 69 por ciento restante, según el estudio Euromonitor encontrado. En 2005, la proporción del café instantáneo compone el 73 por ciento del mercado local.

Como el consumo ha ido creciendo, el mercado mexicano bebe ahora mismo entre 50 y 60 por ciento de su propia producción, siendo una tendencia que se espera cada año, deje menos café para compradores de exportación.

Desde el record de cosecha en México en el año 1999 -2000 de 6.2 millones de sacos, hasta la producción anual de la cosecha 2012-13 se han promediado entre 4 a 4.5 millones de sacos. En los últimos años la producción ha caído a alrededor de 3.9 millones de sacos con el brote de la plaga de la roya en la hoja de café, causando estragos en toda la región.

Los productores locales como Edelmann y García-Palacios dicen que los daños provocados por la roya ya han causado pérdidas directas de al menos 20 por ciento en las últimas dos cosechas consecutivas en Chiapas, mientras que un número creciente de informes de otros estados clave productores de México como Veracruz, Oaxaca y Puebla, también hablan de cómo la infestación de la roya se ha extendido a través de las principales zonas de cultivo.

Para los pequeños propietarios de entre 1 y 2 hectáreas de tierra, la mayor parte de las granjas se encuentran ahora en un estado de “semi-abandono” donde los productores no prestan atención alguna al cuidado de los árboles y sólo cosechan el poco cultivo que les queda, para luego buscar ingresos alternativos con trabajos informales en sectores como la construcción, con el fin de alimentar a sus familiares.

“Los pequeños productores casi no vuelven a cultivar la tierra, lo que genera que el estado de las plantaciones y granjas se debiliten, lo que por supuesto, es una de las razones por las que la roya se ha propagado con mayor velocidad y con un efecto tan devastador”, dijo Edelmann, que durante años fue el director de la Asociación Local de Productores de Tapachula Café, cuyos miembros representan casi la mitad de la producción de Chiapas y agregó: “La situación se está volviendo desesperante, estamos viendo signos de inestabilidad social y hambre y muchos productores, incluso los más grandes, simplemente están empezando a buscar una manera de salirse del café  y tratando de encontrar quién compre sus tierras”.

Si bien las condiciones socioeconómicas de los productores de café en el México rural plantean un reto importante para el futuro de la industria doméstica, junto con la creciente dificultad de la volatilidad del mercado, los productores coinciden en que México continuará produciendo muy buen café de calidad.

“México realmente necesita consolidar sus tierras de cultivo, con el fin de hacer que la producción de café sea económicamente viable y capaz de planificar una estrategia para la industria. En parte gracias a nuestras cafeterías y en parte, a nuestros clientes establecidos en el mercado especializado de Estados Unidos, nuestro negocio va relativamente bien, y tanto  los productores como nosotros mismos tenemos una larga historia y experiencia, así que vamos a seguir cultivando café” finalizó García-Palacios.

Maja Wallengren es una de las reporteras de café más importantes del mundo; ha escrito sobre café durante 20 años en más de 45 países productores tanto en el Sudeste de Asia, África Oriental y Occidental y América Latina. Con sede en la ciudad de México, puede ser contactada en: mwallengren@hotmail.com o a través de su blog: www.spilling-the-beans.net

 



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