La Preparación del Té

jueves 15 de febrero


Preparar un té puede ser algo tan complejo y místico como las ceremonias que se han desarrollado alrededor de él: el místico y “simple” Cha no Yu de Japón, el hermoso y calmante estilo Gong fu de China, el Darye coreano, la Zavarka de Rusia y muchos rituales más.

 

Sin embargo en occidente preferimos hacerlo “rápidamente”, lo cual lleva a cometer muchos errores que garantizan un desastre de bebida y que no nos permite apreciar en su totalidad, lo que esta maravillosa planta tiene reservado para nosotros.

 

Veamos que debemos hacer para permitirle a esas hojas revelarnos toda su historia, de dónde vienen, cómo las procesaron, quién las trató con tanto cuidado para darnos una taza llena de tranquilidad, paz, salud y sabor.

 

No olvidemos que el té es una bebida interactiva y que la preparación es el paso final y definitivo para poder extraer la magia que esta bebida nos guarda.

 

Los factores que inciden en que esa magia sea revelada son:

 

·      Calidad del agua: No olvidemos que el 98 por ciento de la infusión es agua y solo el 2 por ciento son compuestos de las hojas (solubles en agua). Entonces debemos procurar obtener un vital líquido lo más natural posible; la mejor es el agua de manantial y en su defecto, purificada, (no libre de sales y no alcalina, sino lo más parecida al líquido como nos la dio la naturaleza).

 

·      Cantidad de hojas en cantidad de agua: Al tratarse de una infusión, la relación de agua vs hojas, hará que la infusión resultante sea agradable o no a nuestro paladar. En el estilo occidental, usamos 2 gramos de té (una cucharadita) por 6 a 8 onzas de agua. En el chino se usan muchas más hojas en menos agua (6-8 gr en 4 oz de agua).

 

·      Temperatura del agua: Aunque nuestro diccionario indica que la infusión debe realizarse “a temperatura mayor que la del ambiente y menor que el agua hirviendo” –es decir, entre 20 y 95°C–, es un hecho que hay diferentes métodos para lograr esa extracción de compuestos solubles del té; en China lo hacen con agua hirviendo, también se hacen infusión con agua helada.

 

Lo que incidirá para lograr una buena infusión será el siguiente punto:

Tiempo de infusión: Estrechamente ligado a la temperatura del agua, el tiempo de infusión determinará qué compuestos de las hojas del té pasarán al agua. Debemos lograr un equilibrio, ni poco, ni mucho, sino lo justo. En occidente manejamos minutos, de 2 a 6 dependiendo del té en cuestión, mientras que en China son segundos y como máximo un minuto, en tanto en Japón suele ser también muy poco tiempo.

 

Utensilios utilizados: En donde lo preparamos también le dará un carácter a nuestro té. Además de las consideraciones estéticas de lo que le aporta a nuestra experiencia una bella tetera, taza o juego de té, es importante considerar que el material del utensilio puede absorber el calor del agua (bajando la temperatura hasta en 10°C) y también puede absorber (y transmitir) sabores a nuestra infusión.

Es recomendable calentar el utensilio que usaremos para preparar nuestro té, antes de verter el agua para infundir las hojas.

Si usamos cerámica sin cubierta vidriada (algo como el barro), debemos usarla siempre para infundir el mismo tipo de té (y dejarle la pátina que se le irá formando dentro, ya que esta le dará más carácter a nuestros tés futuros).

El utensilio en cuestión (taza, tazón, tetera) debe permitir retirar rápidamente las hojas del agua, es decir, contener un infusor o filtro o contar con otro recipiente (caliente), para verter el contenido una vez pasado el tiempo deseado.

No olvidemos que NO debemos lavar con jabón nuestros utensilios con los que preparamos té, ya que éste puede quedar atrapado sobre todo en los finos coladores.

 

·      Cuántas veces usamos las hojas: infundir más de una vez las mismas hojas debería ser una regla. No podemos saber que nos darán si no probamos más de una vez; en muchas ocasiones las segundas o terceras infusiones son mejores que la primera.

Como regla general, observa las hojas cuando las retires de la infusión, si no se han abierto por completo o si notas ciertas partes aún secas (duras), eso quiere decir que todavía tienen mucho que darte (el agua no ha llegado al corazón de las mismas).

 

Practica haciendo diferentes infusiones jugando con estos factores. Si te resulta una infusión simple o sin sabor, prueba a hacerla nuevamente con más té, o calienta más el agua o bien, déjala más tiempo en el agua. Si por el contrario la infusión resultante es muy fuerte o amarga, prueba acortando el tiempo o baja la temperatura, verás que gratificante es cuando encontramos “nuestra manera” de hacer el té y lo compartimos con otros.

 

“Cada preparación de la hojas (del té) tienen su individualidad, su afinidad especial con el agua y el calor, sus recuerdos heredados que revocar, su propia manera de contar una historia”.

 

Okakura Kakuzo (1862-1913) – El Libro del Té

 

Te invito a descubrir la historia que el té tiene para ti.

 

 

Olivia Medina de Jönsson

Tea Master y directora de Euro te

teamaster@eurote.com.mx



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