El café mexicano, lejos de abandonar la crisis de productividad: Alfredo Moisés Ceja

viernes 23 de septiembre


Para el gerente de Café Monte Grande, cambiar cafetos no garantiza reactivar la producción; además, en un sector donde abunda la falta de capacitación, tecnología y rendición real de cuentas, piensa que muy pocas fincas sortearán la coyuntura actual.

Oscar Alfredo Galeana

Voz autorizada para analizar la complicada etapa que vive el café mexicano, atacado por la roya, el cambio climático, la falta de modernidad e incluso precios bajos y el abandono, don Alfredo Moisés Ceja, gerente de Café Monte Grande, se ha involucrado prácticamente en todos los atisbos que le compete a esta industria de la cual su empresa forma parte desde hace tres generaciones. Parte fundamental de la Asociación Mexicana de la Cadena Productiva del Café (AMECAFÉ), nos recibe en sus oficinas al sur de la ciudad de México para hacer un análisis del panorama y porvenir inmediato de nuestra cafeticultura, el cual luce preocupante.

Hace tiempo hablábamos de la posible reducción de la producción cafetalera; hoy lamentablemente es una realidad. Ante el panorama, ¿cómo observas el futuro?

Debo ser honesto y voy a hablar como productor que soy. Veo un futuro gris porque el café ha estado abandonado desde hace mucho. En mi opinión, al Gobierno federal no le interesa los cafetaleros porque vemos que hoy día la producción anda sobre niveles de 2.2 millones, cuando hace 10 o 15 años producíamos 6 millones. Preocupa porque en general no se ve un buen panorama. Ahora, me parece que al cabo del tiempo, los pocos productores que lleguemos a sobrevivir de esta coyuntura, estaremos en un nicho muy especial porque sólo aquellos que nos empeñamos en invertir, en renovar nuestros cafetales, en mejorar nuestras tecnologías, vamos a ser los que proporcionemos el café que el mercado pida. Aunque suena egoísta, hablo con la realidad, no se va a poder reactivar la producción como en los buenos tiempos, porque somos cerca de 470 mil productores y es un número inexacto porque no se ha actualizado el padrón, así que no sabemos ni cuantos somos ni cuantas hectáreas están sembradas. Lo único que si se sabe es que la producción ha bajado de manera drástica. Ahora, no checan los números que se manejan en el país con los que se reportan a la Organización Internacional del Café; México se supone produce cerca de 2.3 millones, de esa cantidad se consume en el país cerca de 1.8 millones y nos restan para exportar 500 mil sacos. ¿Entonces por qué se reporta que exportamos 3.8 millones de sacos? Que me digan de donde sale ese café porque los números no me dan. Si estamos exportando esta cantidad entonces esos granos vienen de fuera y los hacemos pasar como mexicano y eso, es una trampa. Así que no diga Hacienda y SAGRPA que no saben de dónde sale ese café…

Ese también es un tema a checar, porque desde inicios del año se habla en la frontera sur de la importación clandestina de grano de mala calidad y se justifica por la caída de nuestra producción por el problema de la roya, pero por un lado, no se verifica la calidad de ese café y por otro, hacerlo pasar como nacional para quedar bien ante la OIC, ¿entonces la simulación es la fórmula para solucionar el problema?

Parece que para las autoridades así es, pese a que los problemas son tan evidentes porque el caso de la roya se vino anunciando y tratando de atacar desde hace seis años. Es decir, vamos rezagados seis años en este tema y apenas el año pasado, en 2015, a las autoridades se les ocurrió que había que renovar todos los cafetales, pero ¿qué se hizo en los cinco años previos? Ahora, se necesitan cerca de 120 toneladas de semillas para el primer año de renovación de cafetales y no se consiguieron, por lo que tuvieron que importar cerca de 30 toneladas, por tanto al final sólo se obtuvieron como 52 toneladas de semillas, las que quizá sólo sirvan apenas para el 20 por ciento del territorio. Ahora, si bien no me considero experto en café, sí conozco mi área por lo que preguntó, ¿las autoridades hicieron estudios sobre la variedad que se necesitan para cada una de las regiones? Porque antaño satanizaron a los catimores de que no servían, no tenían acidez ni sabor suficiente en taza y ahora se dan cuenta que el catimor es resistente a la roya y por ello piensan inundar el campo mexicano de ellos, pero no saben que esta variedad necesita mucho manejo y atención y si el productor no tiene dinero para sembrar y producir, mucho menos tendrá para cuidar este cafeto porque además, es una planta que rinde sólo de determinada altura hacia arriba y no al revés. Deberían hacer estudios ante de repartir catimores a diestra y siniestra,  y entonces saber cuál variedad es la más adecuada para cada región.

Pero, ¿no hay quien pueda dar claridad a los funcionarios? ¿Alguien que tenga la capacidad y los conocimientos para orientarlos de manera adecuada?

Hoy día por fortuna hay gente que si estudia estos puntos incluso en la SAGARPA, un ejemplo es Santiago Argüello Campos, que además de ser coordinador nacional del Plan Integral de Atención al Café (PIAC), es antes que todo un productor de mi zona y un conocedor de la problemática del café, pero él solo no va a poder, necesita apoyo y no tenemos en México los técnicos suficientes para implementar tales programas. Se hablaba que también ya empezaban con la aplicación del Alto 100 en todas las plantaciones para combatir la roya. ¿Pero apenas, después de seis años? Además, creo destinaron cerca de 60 millones de pesos para comprar el producto y lo va a aplicar SENASICA; ¿cuentan con personal suficiente para abarcar 500 mil hectáreas de café?

Por tanto, pregunto, ¿dónde está la planeación? El café mexicano lleva cincuenta años de planeación y no acabamos de aterrizar y por eso decía al inicio que sólo los que sí estamos interesados en cuidar nuestros cafetales, y prevenidos de ataques como la roya, vamos a sobrevivir esta coyuntura y al final, seremos los privilegiados que ofertemos el café que demande el mercado. No importa los precios internacionales de la bolsa, porque los estudios indican que la tendencia del consumo va en ascenso, mientras la producción va hacia abajo y por ello, en determinado momento no quedará otra opción que aplicar la ley de la oferta y demanda. Y así como hace tiempo decía que la producción mexicana iba a la baja, ahora te digo que se calcula que en tres o 4 años los precios del café mexicano podrán irse a los 250 o 300 dólares, ya que el escenario global así lo indica. La producción mundial de café oscila entre 120 a 130 millones de sacos, cuando el consumo pide al menos 150 millones de sacos; ese déficit va a marcar los precios por la ley de oferta-demanda. Lo más caro es lo que no existe.

Ahora, el cambio generacional en las fincas, que los hijos o nietos ya no quieran seguir con la siembra del café, es otro problema que debe resolverse pronto.

Si, porque el abandono de los cafetales es evidente, pero los jóvenes se van de las fincas porque ven que no hay incentivos para seguir en la lucha por el café. La experiencia personal de sus padres y abuelos, olvidados por los programas de gobierno, no les motiva a seguir sus pasos y por ello buscan otras actividades para ganarse la vida o se van a los Estados Unidos. Creo que si existiera un buen programa de incentivos, bien definidos y de alcance real en el campo, la gente joven se quedaría en sus plantaciones. Es simple, es cuestión de números, ¿cuánto gana un obrero en una fábrica? Te pongo un ejemplo, en mi finca mis trabajadores tienen casa, comida, no pagan transporte y reciben su sueldo íntegro. En cambio, si van a las ciudades de entrada viajan de muy lejos y apenas ganan el salario mínimo si tiene fortuna, porque si no acaba en el subempleo y tienen que pagar renta, trasporte, comida y su pasaje de su pueblo a la ciudad y viceversa. Esos detalles son los que no hemos querido ver porque mil 300 pesos que les dan por el supuesto apoyo a la productividad de café, ¿les sirve de algo? Eso que lo atienda SEDESOL.

Entonces llegamos a la necesidad de que la productividad en el campo sea visible; que no se dé dinero sólo porque sí, sino que se vean resultados palpables.

Yo lo aplicaría de esta manera. El primer año te brindo un apoyo financiero, te reviso el segundo año para ver cómo estás aplicando el apoyo y ya para el tercer año, deberás estar produciendo y si no es el caso, te tacho de la lista y te olvidas de cualquier programa gubernamental porque debes demostrar que sí aprovechas lo que se te ofreció. Pero no lo hacen y si no aplican mano dura en la implementación de los apoyos, jamás va a funcionar.

Acorde a esto que mencionas, pareciera que existe cierta complicidad entre autoridad y campesino; si no me exiges, no te molesto, pero al final el mismo mercado te obligará a modificar esta práctica. ¿Tendremos que esperar hasta que ocurra eso?

No sé si llegaremos a esas instancias, porque ahora hay otro problema que ronda en el campo mexicano; lo escuche de un productor de Guerrero y decía que si el café no le da, otro producto si le va a dejar y no se necesita ser un genio para saber a qué se refería. Esta falta de acción en apoyo al campo orilla a los campesinos a voltear a otras maneras de ganarse la vida, no necesariamente lícitas. Ha pasado en las montañas, en las zonas sumamente marginadas, en todos los rincones del país donde no se accede a nada, paradójicamente es tierra fértil para caer con malandrines y en acciones delictivas.

Ahora, el asunto del cambio climático es también motivo de preocupación.

Bueno, si afecta en cierta forma pero no me parece una cuestión definitiva, quizá en el caso de grano orgánico. Pero veamos ciertos parámetros, no tendría que preocupar que hubiera una sequía si puedes controlar el riego por goteo y la floración de tu café. Como autoridad podrías empezar a seccionar parcelas y poco a poco implementar la infraestructura necesaria para tener esta tecnología, en vez de derrochar dinero como lo han hecho, en apoyos que no llega a quienes lo necesitan. No se usa en tecnología y es triste ver lo que pasa en la cafeticultura mexicana. No obstante, soy tercera generación del café, mis hijos son cuarta generación y ya viene la quinta generación y con orgullo les digo que el próximo año cumplimos nuestro primer centenario de existencia y seguramente lo celebraremos, por lo que te afirmo que el café si es negocio, cuando se le atiende, se pone cariño, dedicación, empeño.

Con todo lo que hemos comentado, ¿hay esperanza de salir avante?

Sabemos que vivimos una situación difícil, pero no es la primera y seguramente no será la última. Hemos vivido antaño muchas coyunturas y las hemos sorteado, ¿por qué no habríamos de superar la actual? Esta ocasión no será la excepción, pero reitero, hace falta voluntad tanto del productor y sobre todo y esto quiero recalcarlo, cuando exista voluntad del gobierno para solucionar los problemas del café, lo superaremos o de lo contrario, seguiremos en caída libre.

Hay especialistas que aseguran que quizá la intervención del gobierno debería ser solo de validar y la industria tendría que tomar las riendas de su actividad.

¡Claro! El gobierno debería ser supervisor pero sobre todo, trabajar de la mano del productor. Porque en otros lugares como Centroamérica y Sudamérica si lo han hecho, porque reitero, hubo voluntad. Un ejemplo es de Nicaragua que luego de una guerra civil ha salido adelante; o también es increíble que Honduras hoy día produzca más que México, con todo y que su extensión territorial sea menor a la del estado de Chiapas y producen 7 millones de sacos. Y lo único que han hecho es trabajar y promocionar su café en el extranjero. Nosotros nos hemos quedado muy atrás porque, ¿qué promoción tenemos del café mexicano en el exterior? Nuestra imagen está muy deteriorada, salvo algunas marcas que si nos conocen y reconocen en el mercado de especialidad. Por ejemplo, recuerdo que en la SCAA Event de 2012, estuvimos como Monte Grande como la última finca presente en la exposición dentro del último pabellón de México; porque iniciamos 15 años atrás junto con el primer evento de Estados Unidos con un espacio importante del país y poco a poco fue decayendo el interés, faltó apoyo gubernamental y al final se dejó de acudir como industria nacional. Por otra parte, las empresas que acudían se equivocaban y creían que iban a promocionar su marca cuando en realidad vas a mostrar todo el café de México. Ese es el talón de Aquiles de nuestra industria; a estos foros acudes a promocionar el café de todo tu país y ya dentro del pabellón habrá variedad de marcas pero todas en pos del valor del grano mexicano.

En efecto, la promoción internacional del café mexicano es inexistente…

Olvidamos las relaciones internacionales, perdimos contacto con los cafeticultores del exterior. Antaño hubo mucho acercamiento con los países productores y se perdió por necedades, intereses políticos o económicos; toda la investigación tecnológica se perdió y ahora vamos a empezar a buscar información cuando el Programa Cooperativo Regional para el Desarrollo Tecnológico y Modernización de la Caficultura (PROMECAFE) tiene de sobra archivos completos. Hace muchos años lo abandonamos y no regresamos por ineptitud, falta de humildad. Así como el fútbol mexicano con Centroamérica, se peca de soberbia; alguna vez un funcionario mexicano de manera autoritaria insultó a sus colegas de la región. Así no se puede llegar a ningún lado, debes mostrar humildad, respeto e interés por aprender y conocer sus experiencias porque lo que hoy padecemos, ellos ya lo vivieron y superaron de manera exitosa. ¿En qué lugar está hoy día México dentro de los productores mundiales? Ni siquiera estamos en el Top10, porqué entonces creer que somos superiores a ellos.

Entonces la pregunta incómoda sería ¿a quién le conviene que esté tan mal el café?

No lo sé, pero estoy seguro que al Gobierno no le conviene de ninguna manera. El café llegó a ser el segundo generador de divisas, sólo por detrás del petróleo y ahora apenas llegamos al lugar 25. Con 470 mil productores, cuanta gente depende directamente de esta actividad. Si suponemos que son al menos 5 personas por cada cafeticultor, estamos hablando de cerca de 2 millones y medio, aparte los que dependen de manera indirecta. Al final de cuentas, es la falta de unión de nosotros los productores los que tienen a nuestra industria en estas condiciones; todos quieren mandar, nadie quiere seguir. Todos quieren ser cabeza de león y no pueden de entrada, porque muchos de ellos ni siquiera son productores o están dentro de la industria y en mi opinión, quien esté al mando, sea quien sea, le debe doler en el bolsillo porque de eso vive. Yo estoy metido en AMECAFÉ porqué me importa mi actividad y los viajes a los que he asistido los pago de mi bolsa; desde hace 20 años voy y vengo dos veces al año a Londres, a la Organización Internacional del Café y me pago mi estancia. He acudido con la representación de México a las ferias importantes de todo el mundo y a veces voy solo, porque no quieren acompañarme si no se les paga el viaje. Si ellos quieren ir, pues adelante pero que les cuesta de su bolsa. Un ejemplo, recién estuvimos en Etiopía en la Convención Mundial del Café y sólo fuimos cuatro personas de México, el profesor Cruz Micelli, Santiago Argüello, Fernando Celis y tu servidor; mismo caso el año pasado en Milán, donde ves las tendencias y la problemática internacional del grano y sólo acudimos dos personas. En el escenario mundial del aromático, donde se decide el rumbo que nuestra industria tomará en los próximos años, México brilló por su ausencia. Así que, parafraseando a la Sultana árabe Aixa, que dijo a su hijo Boabdil tras perder Granada, el último bastión musulmán en España, no lloremos como mujer lo que no supimos defender como hombre.

Para concluir esta interesante charla, el panorama es complicado y sólo unos cuantos lo superarán…

Así lo creo, sólo aquellos, muy pocos, los que apostamos a la tecnología, a modernizar nuestros procesos, a renovar nuestras plantas, sobreviviremos a esta coyuntura. Vislumbro que serán unos cinco o seis años que seguiremos en este proceso de cambio pero al mismo tiempo, es el periodo que ya vamos rezagados de otros productores como Colombia, Honduras, Guatemala o Nicaragua. Otra vez llegamos tarde a la repartición del mercado; por lo menos que sea con un producto de excelencia y una organización verdaderamente profesional. Porque ya no se vale usar la misma cantaleta de siempre sólo para el interés personal o beneficios políticos, en detrimento del productor y del café mexicano. Falta amor a un producto que nos da tanto. 

 



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