Café de México: los cambios necesarios en el modelo de negocio.

jueves 11 de agosto


René Ávila Nieto reneavilamx@yahoo.com.- Reconocida ya como una de las más bajas de los últimos tiempos en México, la cosecha 2015/16 que prácticamente ha finalizado propicia una obligada reflexión y análisis sobre los cambios necesarios de aplicar en el modelo de negocio del café de México de cara a las próximas décadas.  

El tiempo nos alcanzó y aunque con diferente magnitud, todos los eslabones de  la cadena productiva están siendo afectados por la caída en la producción poniéndose a prueba la viabilidad del modelo de negocio del café de México en su conjunto –o más bien, del sector café– ante la ausencia de un modelo de negocios definido.  “¿A qué le estamos apostando?”,  fue la pregunta que no quisimos hacernos hace años y hoy sobre la marcha se tendrá que responder con acciones que pueden ir incluso en contra de algunos eslabones. A continuación algunos elementos:

  1. Sea que se trate de productores que levantaron menos de un Quintal por Hectárea en las regiones de Miahuatlán o Pochutla, tres Quintales en Jaltenango, seis Quintales en Xicotepec de Juárez, 11 Quintales en Tapachula o 13 Quintales en Huatusco, etc., todos  padecen claramente los efectos de la roya del cafeto, pero también de otras plagas, enfermedades y fenómenos climáticos adversos. Para todos ellos el horizonte de recuperación de la producción parece lejano, aún con renovación a base de plantas resistentes a roya (con perspectivas aun inciertas aún en cuanto desempeño en rendimientos y calidad). ¿Cuántos productores saldrán de la actividad en la en los próximos años dadas las secuelas de la roya del cafeto?

  2. En el eslabón de acopio de la producción primaria, los márgenes y volúmenes no son lo suficientemente atractivos para sortear los gastos ni los riesgos asociados a esta crucial actividad en la cual, la fiscalización de la actividad  y los costos de inseguridad son ya una constante. ¿Quién se mete en medio de la sierra para recolectar unos cuantos bultos de café?

  3. La disminución de volúmenes obliga en el proceso de beneficiado a poner especial énfasis en los costos, pues cualquier ineficiencia en el proceso tiene notorios impactos en la rentabilidad de las unidades. La  separación y selección de calidades en beneficio húmedo y los reprocesos en beneficio seco, elevan considerablemente los costos y en muchos casos hace inviable la operación. El desvelo de los encargados de beneficios húmedos ya no está en los problemas operativos de “empacho”, sino en la falta de producto para alimentar los procesos que hagan costeable el encendido de la maquinaria. ¿A qué costo de maquila estarán operando los beneficios y que repercusiones tendrá mantener infraestructura ociosa ante la falta de volumen?

  4. Para la comercialización de café la situación no es diferente: menores volúmenes significan menos operación y por ende, menos posibilidades de ingreso, aunque debe reconocerse que la estructura de costos permite aquí una mayor flexibilidad para sortear la situación, pues en esencia el negocio es comprar y vender productos y en la mayoría de los casos productos genéricos; café convencional, sustituible. Empero ¿Qué tanto habrá de dispersarse o concentrarse el gremio exportador de México?

  5. En lo que respecta al eslabón de industrialización y venta, en efecto existe una preocupación por el abasto y los precios de la materia prima café, café de México. Desde los pequeños tostadores hasta los grandes industriales y distribuidores, importantes decisiones se están tomando al respecto, empero dichas decisiones abarcan sólo un aspecto del negocio: el tipo y proporción de la materia prima a utilizar. Las innovaciones propias de la industria, el crecimiento del consumo y la capacidad del mercado para adoptar diferentes formatos de negocio, demuestran la verdadera bondad y nobleza del café como producto. Tanto en la base de la pirámide con cafés “baratos”, de baja calidad y presentaciones de bajo gramaje, como en la punta de la pirámide de consumo ofertando cafés de muy alta calidad en formatos de negocio basados en la exclusividad, el límite del negocio parece ser la creatividad. Mientras exista demanda, habrá una bebida disponible, no importa si para ello se tenga que utilizar café México o de otros países. ¿Qué proporción de materia prima nacional tendrá en los próximos años el café que consumamos en México?

  6. En el ámbito gremial, la combatividad de las organizaciones de productores parece haber quedado atrapada entre la debilidad de sus fuentes de recursos,  la obsolescencia de las propuestas (y en muchos casos la ausencia de las mismas) y el cambio de prioridades en la política pública que claramente parece privilegiar el discurso y la oferta centralizada de programas de subsidio sobre el fortalecimiento institucional, la concertación de acciones estratégicas y construcción de bienes públicos. ¿Cuáles son las organizaciones gremiales verdaderamente relevantes en la cadena productiva y qué papel están jugando en el diseño de proyectos de gran alcance, de programas y de política pública?

  7. Son incontables los casos de organizaciones que, sin partir necesariamente de un diagnóstico preciso, se ven en la necesidad de ajustar sus necesidades de inversión aparentes para meterlas en improvisados proyectos “estratégicos” que entran a competir con una gran cantidad de propuestas en ventanillas y que, cuando son aprobados –en el mejor de los casos–, los recursos fluyen mermados y fuera de tiempo. ¿Por qué si miles de proyectos productivos han sido apoyados con recursos públicos, no pueden identificarse al menos unos cuantos casos de éxito?,  ¿Por qué cuando los subsidios dejan de fluir hacia las organizaciones emblema, éstas dejan de tener dinamismo o incluso desaparecen? y, ¿Por qué si algunas organizaciones sociales han alcanzado importantes niveles de desarrollo, sus productores siguen en las mismas condiciones de hace décadas?

  8. Institucionalmente la condición de producto estratégico plasmada en la Ley de Desarrollo Rural y Sustentable, no ha podido rebasar el período septiembre a noviembre que es cuando se llevan a cabo las negociaciones de presupuesto público y  proyectos estratégicos. Pasado este tiempo dicha condición se diluye entre los recovecos de  la burocracia, la impericia institucional para lograr que dichos recursos se canalicen hacia acciones prioritarias que beneficien al sector en su conjunto y la incapacidad técnica que existe entre no pocos productores y organizaciones económicas de base para –de forma deliberada o no–,  aprovechar productivamente los escasos recursos que llegan a aterrizarse.

  9. Programas van, vienen, se transforman o cambian de nombre, pero su proceso de implementación es el mismo. En el absurdo se desechan acciones para reinventarse y terminar haciendo lo mismo pero de forma menos eficiente, tan sólo por el costo del tiempo. ¿Qué garantía existe de continuidad de programas ante los frecuentes recortes de presupuesto y los cambios de administración en el Gobierno?

  10. Entre la mayoría de los consumidores la problemática del café es percibida pero se aprecia lejana y la posibilidad de mejorarla se limita a acciones aisladas con  la preferencia por algunos productos (cafés de alta calidad o certificados como sustentables), el apoyo a algunas puntuales iniciativas de desarrollo local y/o exhortos en redes sociales; más en un sentido de solidaridad que de estrategia. ¿Qué es lo que están dispuestos a hacer los consumidores por el café de México y qué mecanismos existen para que se involucren en las decisiones de la cadena productiva?

 

Estas y otras muchas preguntas no buscan configurar una visión pesimista de la cafeticultura en México; más bien se trata de clarificar que algo (o mucho) en el sector  no está funcionando y que el mismo no puede ser sostenible en el tiempo.  Así como el agresivo brote de roya en los cafetales hizo patente lo que algunos diagnósticos ya habían identificado, en el sentido de que la estructura productiva de las plantaciones era muy endeble con tejidos viejos, plantas no fertilizadas y prácticas fitosanitarias deficientes, entre otros;  la caída en la producción está poniendo a prueba a toda la red de valor y está haciendo evidente la necesidad de cambio en lo que podemos denominar como el modelo de negocio del café mexicano.

La actual etapa de reflexión individual –propiciada por la caída en producción–, ofrece una oportunidad inmejorable para realizar un ejercicio colectivo de reconfiguración, si no es que de diseño del modelo de negocio que queremos, o que nos es más conveniente como país.

No es casualidad que algunos países que lograron hace tiempo establecer una propuesta de valor sostenible, tengan hoy mejores condiciones competitivas que México (Brasil productividad, Colombia imagen y calidad, Costa Rica ecoturismo y café, Guatemala calidad y origen, Vietnam volumen, etc.). A partir de su propuesta de valor configuraron su modelo de negocios, alineando  sus recursos clave, actividades y alianzas estratégicas y estructura costos; en tanto que definieron los mercados o segmentos a los cuales querían llegar, desarrollaron sus canales de comercialización y establecieron relaciones con sus clientes asegurando sus fuentes de ingreso.

Más aún, las conocidas empresas globales con mayor valor en el mercado del café, tienen perfecta claridad de su modelo de negocios basando sus propuestas de valor en conceptos como “experiencias de consumo”, “el mejor café en  la comunidad de su casa u oficina”, “la búsqueda de la perfección”, etc., y en función de ello realizan inversiones y ejecutan acciones en todo el mundo. En otros productos como la carne, vinos, frutas y muebles por citar algunos, los ejemplos también son dignos de análisis, pues no se trata de meras campañas publicitarias de posicionamiento, sino de modelos de negocio que incluso van adecuándose a través del tiempo.

Ampliamente recomendado para el sector café de México sería echar un vistazo a la conocida y sencilla metodología del Modelo CANVASMR  realizando un ejercicio que permita identificar la propuesta de valor y en función de ello, alinear todos los esfuerzos en un modelo de negocios en cual tengan cabida la mayoría de actores.  ¿Será que aún estamos a tiempo de que el propio sector decida qué futuro quiere?; alguien tiene que convocar y debe hacerlo ya.

 



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