Café de México, entre la desesperanza y la oportunidad asociada a la volatilidad del mercado.

viernes 07 de octubre


Café de México, entre la desesperanza y la oportunidad asociada a la volatilidad  del mercado.

 

René Ávila Nieto

 

Durante febrero de 2014 la cantidad de contratos-papel negociados en la Bolsa de Nueva York equivalió a más del doble de la producción mundial esperada. La volatilidad hizo de las suyas para llevar las cotizaciones del Contrato “C” a  niveles cercanos  a  2 USD/Libra., teniendo como principal factor de referencia la incertidumbre sobre la sequía en Brasil y la escaza disponibilidad de arábigas lavados en México y Centroamérica.

Sin embargo para muchos productores y organizaciones en México, estos niveles de cotizaciones no fueron las mejores noticias, pues la baja en la cosecha y lo avanzado de la misma ya no permitieron capitalizar dichos precios y en cambio sí, representan una complicación más para el acopio. En efecto la presente cosecha 2013/2014 ya se ha ido, no hay forma de sacar más café de las plantas, no hay manera de acopiar más, por tanto no hay manera de recuperar la inversión; casi nadie espera salir con buenos números.

Pero pocos piensan ya en esta cosecha, no hay tiempo para lamentos, no hay forma de recuperar el tiempo perdido, es indispensable avanzar, tomar acciones, seguir adelante. Las plantas deben prepararse para la siguiente cosecha, la floración es crucial, se requieren insumos, acompañamiento técnico, inversión, decisiones.

En el  “primer round” que tuvo la cafeticultura mexicana con la roya del cafeto salimos perdiendo; pero sin duda se aprendió bastante y parece que ahora nadie estará a la expectativa: viveros, variedades resistentes, fungicidas, fertilización, son entre otros, temas del día a día entre  los productores. 

El tapete también se ha movido entre los compradores - procesadores, quienes buscan por todas formas bajar costos y formas más eficientes de asegurar suministro. No se puede dejar ir el mercado y menos cuando el mismo da señales de crecimiento,  de evolución, de negocio. Mercado interno y externo son apuestas totalmente válidas para la producción mexicana y se requiere producto.

Con frecuencia se pone sobre la mesa el riesgo social que representa una crisis en el sector cafetalero como argumentación para atraer los ojos de inversión pública y/o  privada. Pero pocas veces hacemos el esfuerzo por demostrar la factibilidad de invertir en la cafeticultura.

Estamos apenas arriba de los 3 millones de sacos de producción anual, pero los diagnósticos técnicos demuestran que México puede producir hasta 9 millones de sacos. Nuestro mercado interno pronto demandará los 4 millones de sacos y el consumo mundial ya rebasa los 146 millones de sacos. Especialistas y consumidores han constatado ya lo que el país ofrece en materia de calidades.

En la parte productiva la tecnología existe y es en general conocida;  existe buena capacidad organizativa e institucional para articular acciones en favor del incremento de la productividad. 

Un marco de formalidad, trazabilidad y transparencia a lo largo de la cadena también está dado y existen los instrumentos necesarios para demostrarlo, tal es el caso del Padrón Nacional Cafetalero y el Sistema Informático de la Cafeticultura Nacional.

Con la banca de desarrollo como impulsora de financiamiento, instrumentos que pertenecen al  propio sector como el caso del FIRCAFE, pueden ya ser modelos prácticos de atención a la cafeticultura.

Y ya que no es tan sencillo desligar al café de México del comportamiento clásico del commodity; es justo con las mismas herramientas de dicho mercado, con lo que puede encontrarse el impulso que la cafeticultura nacional necesita. Aunque con costos de primas elevados por la volatilidad y valor en el tiempo, la posibilidad real de cubrir con opciones a los actuales precios de Bolsa el total de la producción nacional es solo cuestión de sumar dos elementos: decisión y presupuesto. Este binomio puede por sí mismo, fungir como garante para atraer el financiamiento competitivo, pues a costos de producción que rondan 1 USD/Libra, manejar opciones para vender a casi el doble constituiría una decisión más que plausible. 

Hoy el Café de México está inmerso en un dilema básico entre la desesperanza actual acosada por el pasado y, la oportunidad de tomar decisiones hoy para el futuro. Si los fondos de inversión no vinculados a la actividad productiva pueden de forma legal sacar ventaja de la volatilidad de los mercados de commodities; ¿porque los cafetaleros de México no habrían de hacer lo necesario para sacar provecho de las cotizaciones actuales para las cosechas futuras?

 

Es momento de tomar decisiones y de administrar  riesgos;  las herramientas existen y  el mercado lo permite.



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